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Busca tesoros

19 January 2010 375 Comentarios
No siempre donde espantan hay dinero, pero donde hay dinero siempre espantan… me lo dijo un busca tesoros.

Por Gaby Hdz.

Cuando escuchamos el término “busca tesoros” nos trasladamos a otra época, nunca imaginamos que actualmente en nuestra ciudad, hay gente que ejerce este tipo de oficio y no son pocas, San Luis es una de las ciudades más cotizadas en la búsqueda de tesoros y se dice… que faltan muchos.

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Bautizaremos como Beto a nuestro entrevistado (Nos pidió de favor que no usáramos su nombre real), de lunes a viernes: electricista y de viernes a domingo: Busca tesoros ¿Con todo y barco? Camionetita mas bien, pero no crean que sigue un mapa color sepia con huellas marcadas; su metodología, su equipo, y la tecnología que usa dejan muy claro que esta actividad, es toda una ciencia.

Todo comenzó en el municipio de Río Verde en 1989, cuando adquirió un detector de metales; las montañas, las historias y la gente le daban rienda suelta a su aventura así que decidió extender sus dominios…y que se viene a San Luis.

A diferencia de la competencia que cobra de $3,000 hasta $18,000 (más viáticos), para Beto y su equipo (un guía de caminos, dos investigadores y un excavador) buscar tesoros no es un negocio, es una aventura y un gusto que se dan. Después de 19 años de explorar la ciudad y sus alrededores, Beto tiene tesoros de todo tipo, inclusive algunos que para muchos no tienen ningún valor, antigüedades como: campanas, monedas viejas, armas, ropa… pero para él, todos sus hallazgos tienen un valor sentimental. –Me gusta el pasado de las cosas que encuentro, quien lo tenía, quien lo tiró como se perdió y tratar de encontrar una historia- , también se ha topado con cosas que no le hubiera gustado encontrar, ayudando a unos colegas del mismo oficio, un día descubrió debajo de un convento, un sótano enterrado y a la hora de destaparlo ¡Que se encuentra con unos cadáveres! Pero eso no era lo más impresionante… los huesos eran pequeñitos-pequeñitos, no me quiso hablar de sus sospechas, -mejor así la dejamos- dijo mientras se ponía un seguro imaginario en la boca y por último, también ha encontrado tesoros que le han dejado su dinerito, como un jarro de frijoles, que de leguminosas no tenía nada, estaba lleno de monedas de plata –Gracias a ese tesoro nunca pierdo la esperanza de volverme a encontrar otra lanita-.

A pesar de sus diferencias, todos sus hallazgos tienen un macabro común denominador: un dueño o un protector proveniente del más allá, que suele dar mucha lata durante el proceso de búsqueda –Por ley universal estas entes se manifiestan enojados y a la defensiva, a veces parte de nuestro trabajo es ser mediadores- por lo tanto al equipo de trabajo a veces se le suma una espiritista.

La logística de trabajo, es la siguiente:, primero se acude al lugar en cuestión y se realiza una profunda investigación sobre la historia del tesoro, solo hasta encontrarse un punto directo, es decir, un familiar del difunto o una persona que haya conocido al dueño del tesoro, se inicia la búsqueda, ya que aproximadamente el 70% de las veces se trata solo de leyendas o dimes y diretes que no llevan a nada; una vez detectado un punto directo se inicia la búsqueda utilizando un equipo americano evaluado en 17,000 dólares que consta de: un detector de metales con un alcance de 20 cm a 1 m, una pistola direccional con alcance hasta de 1 km de distancia, un “Buster” (otro tipo de detector) que tiene un alcance más preciso, una lap top que presenta el ultrasonido que se le hace a la tierra y por último una herramienta que encontré fascinante: un instrumento llamado “Doucer” capaz de detectar cualquier tipo de material, todo depende del testigo que se introduzca en un pequeño cilindro que forma parte de su estructura , el testigo es cualquier muestra del material que se busca, si se busca oro, se introduce un testigo de oro, – Hasta cadáveres se pueden encontrar con esta herramienta, hay gente que las usa con testigos óseos-.

Una vez terminada la búsqueda, el cliente y el equipo logran un acuerdo en el que se pueda repartir lo encontrado. -Casi siempre nos vamos a michas, o a veces no les interesa lo encontrado y nos lo quedamos nosotros pero siempre son cositas sin importancia, nombre, pero el que si se queda con los tesoros grandes, es el gobierno…- y es que Beto me contó que nuestra ciudad tiene tesoros enterrados por todos lados, y que en la construcción de obras públicas a cada rato se sacan la lotería las autoridades, -Antes de que estuviera la carretera a Rioverde, por un pueblito que se llama Billar, nosotros habíamos detectado un tesoro pero implicaba mucho gasto hacer la excavación y lo dejamos pendiente, nunca pensamos que iban a construir una carretera inmediatamente, después platicamos con un señor que estuvo en la obra y nos contó que cuando dinamitaron un cerro el maquinista que se metió a limpiarlo se llevó lo que pudo en su camioneta y se dió la fuga, después llegaron las autoridades a llevarse el resto-. ¿Acaso por eso nos remodelan los puentes?

Según Beto, en obras como las fuentes de La Alameda y el Recolector Pluvial en Reforma se han encontrado verdaderas minas de oro, pero no lo desanima que el gobierno se quede con los mejores botines, cada fin de semana, él y su equipo se encaminan a una aventura diferente, listos para platicar con la gente, enfrentar un fantasma, toparse con un cadáver… encontrar un tesoro.

No siempre donde espantan hay dinero, pero donde hay dinero siempre espantan…

me lo dijo un busca tesoros.

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