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El bambú japonés

11 January 2010 96 Comentarios
Por: Patty Dominguez

bambuNo hay que ser agricultor para saber que una buena cosecha, requiere de una buena semilla, buen abono y riego constante. También es obvio que quien cultiva la tierra, no se para impaciente ante la semilla sembrada y grita con todas sus fuerzas. Crece, maldita sea, crece.

Hay una cosa muy curiosa con el bambú japonés, que lo transforma en no apto para impacientes: siembras la semilla, la abonas y te ocupas de regarla constantemente. Durante los primeros meses no sucede nada apreciable; en realidad no pasa nada con la semilla durante los primeros 7 años, a tal punto que un cultivador inexperto estaría convencido de haber comprado semillas estériles.

Sin embargo, durante el séptimo año, en un periodo de solo 6 semanas, la planta de bambú crece más de 30 metros. ¿Tarda solo 6 semanas en crecer? No, la verdad es que se toma 7 años para crecer y 6 semanas para desarrollarse. Durante los primeros 7 años de aparente inactividad, este bambú genera un complejo sistema de raíces que le permiten sostener el crecimiento, que vendrá después.

En la vida cotidiana muchas personas tratan de encontrar soluciones rápidas y triunfos apresurados, sin entender que el éxito, es el resultado del crecimiento interno y que este requiere tiempo. Quizá por la misma impaciencia muchos de aquellos que aspiran a resultados a corto plazo, abandonan súbitamente justo cuando ya estaban a punto de conquistar la meta.

Es tarea difícil convencer al impaciente de que solo llegan al éxito, aquellos que luchan en forma perseverante y saben esperar el momento adecuado. De igual manera es necesario entender que en muchas ocasiones, estaremos ante situaciones en que creemos que nada esta sucediendo y esto puede ser extremadamente frustrante .

En esos momentos que todos tenemos, recordemos el ciclo de maduración del Bambú Japonés y no bajemos los brazos ni abandonemos por no ver el resultado esperado, ya que si está sucediendo algo dentro de nosotros, estamos creciendo, madurando; no nos demos por vencidos. Vayamos gradual e imperceptiblemente, creando los hábitos y el temple que nos permitirán sostener el éxito cuando éste al fin se materialice.

El triunfo no es más que un proceso que lleva tiempo y dedicación, un proceso que exige aprender nuevos hábitos y nos obliga a descartar otros. Un proceso que exige cambios, acción y formidables dotes de paciencia.

“El triunfador es aquel que hace de sus triunfos sus amantes y de sus fracasos sus amigos y son precisamente los fracasos los que nos pueden ayudar a formar buenas raíces.”

Por: Patty Dominguez

No hay que ser agricultor para saber que una buena cosecha, requiere de una buena semilla, buen abono y riego constante. También es obvio que quien cultiva la tierra, no se para impaciente ante la semilla sembrada y grita con todas sus fuerzas. Crece, maldita sea, crece.

Hay una cosa muy curiosa con el bambú japonés, que lo transforma en no apto para impacientes: siembras la semilla, la abonas y te ocupas de regarla constantemente. Durante los primeros meses no sucede nada apreciable; en realidad no pasa nada con la semilla durante  los primeros 7 años, a tal punto que un cultivador inexperto estaría convencido de haber comprado semillas estériles.

Sin embargo, durante el séptimo año, en un periodo de solo 6 semanas, la planta de bambú crece más de 30 metros.  ¿Tarda solo 6 semanas en crecer?  No, la verdad es que se toma 7 años para crecer y 6 semanas para desarrollarse. Durante los primeros 7 años de aparente inactividad, este bambú genera un complejo sistema de raíces que le permiten sostener el crecimiento, que vendrá después.

En la vida cotidiana muchas personas tratan de encontrar soluciones rápidas y triunfos apresurados, sin entender que el éxito, es el resultado del crecimiento interno y que este requiere tiempo. Quizá por la misma impaciencia muchos de aquellos que aspiran a resultados a corto plazo, abandonan súbitamente justo cuando ya estaban a punto de conquistar la meta.

Es tarea difícil convencer al impaciente de que solo llegan al éxito, aquellos que luchan en forma perseverante y saben esperar el momento adecuado. De igual manera es necesario entender que en muchas ocasiones, estaremos ante situaciones en que creemos que nada esta sucediendo y esto puede ser extremadamente frustrante .

En esos momentos que todos tenemos,  recordemos el ciclo de maduración del Bambú Japonés y no bajemos los brazos ni abandonemos por no ver el resultado esperado, ya que  si está sucediendo algo dentro de nosotros, estamos creciendo, madurando;  no nos demos por vencidos. Vayamos gradual e imperceptiblemente, creando los hábitos y el temple que nos permitirán sostener el éxito cuando éste al fin se materialice.

El triunfo no es más que un proceso que lleva tiempo y dedicación, un proceso que exige aprender nuevos hábitos y nos obliga a descartar otros. Un proceso que exige cambios, acción y formidables dotes de paciencia.

“El triunfador es aquel que hace de sus triunfos sus amantes y de sus fracasos sus amigos y son precisamente los fracasos los que nos pueden ayudar a formar buenas raíces.”

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